Hoy decidí contar mi historia, no se exactamente por que.
Me llamo Heron tengo 25 años soy Argentino, y hace 2 meses termine un tratamiento con quimioterapia. Tenía Cáncer.
Esta enfermedad es de esas cosas de las que no nos gusta hablar, no nos gusta porque nos genera miedo, y que mas miedo da saber que tenes una enfermedad que te puede matar…
Bueno, yo no morí y eso es obvio. Pero mas allá de la obviedad quiero recalcarlo porque la sensación de muerte es horrible. Sigo vivo, después de pasar por un tratamiento, que no se lo deseo a nadie, yo sigo acá. Y quizás por eso es que decidí escribir, Justamente para comentarles a todos, a los que tiene un familiar enfermo de cáncer o un amigo o a los que están padeciendo esta enfermedad, que hay esperanzas. Se puede salir adelante, no es fácil, Pero se puede.
Antes de contar mi historia, debo agradecer a mi familia, a los pocos amigos que quedaron y a Dios, porque sin ellos no habría salido adelante. En estos casos las Fe, es fundamental, y es cierto que mueve montañas.
Era un día como cualquier otro, cuando aquel miércoles a la tarde comencé a sentir una molestia en un testículo. No era un dolor fuerte, solo una molestia. Le comente esto a mi pareja (si Dios quiere nos casamos a fin de este año), ella me pregunto si me había golpeado a lo que respondí que no.
Como la molestia persistía el viernes siguiente al salir del trabajo fui a la guardia del sanatorio. Allí me reviso el medico de turno, quien me dijo que era una epididimitis (inflamación del epidídimo) que no era nada grabe, pero que por las dudas valla al urólogo. Esto fue lo que hice el lunes siguiente, la molestia casi había desaparecido pero decidí ir de todas formas.
Luego de que me revisara el Doc, me confirmo que lo que tenía era una epididimitis, pero para descartar cualquier otro mal me mando una ecografía.
Los resultados estuvieron a la semana siguiente. Pase a retirarlos y se los lleve al Doc.
No me imagine que podría estar pasando, pensé que al llegar el vería los estudios y me diría, esta todo bien anda tranquilo. Bueno esto no sucedió. Al ver los estudios me dijo que tenía un tumor, que no sabía si era maligno o no, pero que era muy posible que si lo fuera. Me explico que debía operarme, sacarme el testículo. Que me quedara tranquilo, me aseguro que esta clase de tumores son muy comunes en personas jóvenes y que la mayoría se recupera muy bien, luego de un tratamiento en el caso de que fuera maligno. Arregle para que la semana próxima me operara.
Me retire del consultorio, con una sensación amarga, tenia que operarme en una semana. Como decirle a mi mujer lo que estaba pasando, sin asustarla, cuando yo estaba muy asustado? Llegue a casa, le explique la situación minimizando los detalles que el Doc me había dado, le dije que debía operarme que tenia un tumor, pero que no era cáncer. Por lo menos hasta que no me operaran y me hicieran una biopsia no lo sabría. Lo mismo le dije telefónicamente a mi familia y mis amigos. Rezaba para que en verdad todo se solucionara con la operación, pero No fue así.
Me operaron, y ese mismo día me hicieron una tomografía, en la que salio que tenia nódulos en los pulmones y en el cuello. Mas allá de esperar la biopsia esto confirmaba que el tumor era maligno, que se había esparcido, es decir Cáncer.
En la clínica estábamos mis viejos, mi novia y yo, después de que el doc nos explico que debía seguir un tratamiento, me dio el alta, no sin antes entregarme una tarjeta con los datos de una clínica oncológica.
Al llegar a mi casa, preparamos unos mates, rezamos en familia, lloramos un poco, miramos la tele y seguimos como que si nada hubiese pasado.
La primera visita a la clínica oncológica fue extraña, por lo general cuando uno ingresa a un sanatorio, hospital o clínica, no sabe que enfermedad tienen las demás personas que se encuentra allí. Pero en este lugar todos teníamos los mismo, Cáncer.
La doctora que me atendió, luego de ver los estudios y hacerme un par de pruebas, me explico en que consistía el tratamiento. Van a ser 4 sesiones de quimioterapia Dijo. Cada sesión consta de 5 días seguidos de tratamiento. Luego descansas 21 días contando desde el primer día de la quimio y continuas así con la segunda sesión. Así susecivamente.
Comencé la primer sesión el día de mi cumpleaños numero 25, fueron 3 horas y medias que estuve sentado, junto a 4 personas mas mientras por suero me pasaban un montón de medicamentos, con unos nombres no muy conocidos.
Era una sala donde solo podíamos estar los que estábamos bajo tratamiento (sin compañía de ningún familiar). Una habitación de paredes blancas con un ventanal enorme de vidrio, que como esta ubicado en el segundo piso de la clínica, solo se podía ver los techos de las casas de al lado. La tele se mantenía encendida en un programa poco interesante de chimentos, las personas que estaban junto a mi, todas personas grandes, en su mayoría mujeres, el tema de conversación la caída del cabello; y lo difícil que es la vida. No quise compartir con esas personas ese mini mundo donde la mayoría ya había perdido las esperanzas. Así que me coloque los auriculares y mientras escuchaba un poco de música, me puse a leer un libro.
Esto no es tan difícil, me dije cuando llegue a mi casa, donde me esperaba mi hermana y mi mujer. Solo tengo que distraerme el tiempo que estoy en la clínica para no comenzar a pensar como lo hacen el resto de las personas que están allí.
Todos los días conocía gente distinta, como cada tratamiento es diferente, y yo era el único que iba todos los días eso me dio la posibilidad de ver caras nuevas cada día que pasaba por esas 3 horas y media, en esa sala blanca.
Los síntomas físicos de la quimioterapia los comencé a sentir el 4to días de la primer sesión, tenia nauseas.
A los 15 días de haber terminado la primer quimio, se me callo el cabello. Esa tarde estaba frente a la compu, pase mi mano por mi cabeza y me quede con un trozo de pelo entre los dedos. Esa misma tarde fui a la peluquería y me rape.
Yo tenía rulos, y muchos. Al otro día al mirarme en el espejo me puse a llorar, no por la caída del cabello en si misma, sino porque fue la primera vez que sentí que estaba enfermo y que me podía morir.
Pasado los 21 días, empecé con la segunda sesión de quimio. No tenia muchas ganas de ir, el malestar físico lo comencé a notar desde el primer día, cansancios, nauseas, sobre todo, las 3 hora y medias en la clínica, ya no se pasaban tan rápido como antes. Cada vez mas me costaba concentrarme en la lectura y abstraerme mentalmente de donde estaba físicamente.
Luego del tratamiento llegaba a mi casa y lo único que quería era acostarme a dormir, me levantaba para cenar, si no estaba descompuesto del estomago, y otra vez a dormir. Esa semana de quimioterapia me canso mucho.
La 3er sesión fue la peor de todas. Simplemente no quería ir a la clínica. El tiempo allí era eterno, las horas parecían no pasar. El suero nunca se acababa y en vez de 3 horas paresia como si hubiese estado el doble de tiempo allí.
Más de una vez pensé en sacarme las agujas e irme.
La ansiedad en aumento, los nervios de punta, los músculos tensos. Cada día que pasaba me mimetizaba mas con el habiente de soledad y tristeza del lugar. Esa semana, perecía haber durado un mes.
4ta y última sesión. Fue totalmente distinta, mi estado de animo era otro, no me importaba vomitar cada 5 minutos o sentirme débil, cansado. Sabía que era la última semana y eso era la que importaba. Fue así como termine el tratamiento.
La semana siguiente fue de análisis clínicos, tomografía, visitas al doc, etc. hasta que por fin luego de revisar todos los estudios, escuche las palabras del doc que tanto quería oír; el tratamiento había terminado. Debo seguir con controles, todos los meses, pero puedo decir que esta batalla la Gane.
Hoy siento que no soy el mismo, no somos los mismos, ni mi mujer ni mis amigos ni yo. Estas cosas te cambian la vida, te cambian la forma de ver las cosas, y mas allá de las valoraciones y análisis que subjetivamente puedo hacer de las vida y de todo lo que tengo por delante. Quiero dejar un mensaje para todos aquellos que les toca vivir el Cáncer de cerca. Se puede salir adelante, hay que perderle el miedo, hay que rodearse de personas que nos brinden su amor. Hay que luchar, hasta el final, no es sencillo, pero es posible. Que Dios los bendiga, y aleje esta enfermedad de ustedes; pero que si les toca vivirla, no los desampare.
Heron Portobello
12-5-2010
P/d:Esto lo escribí hace un año en otra pagina.
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